La confirmación oficial del inicio del fenómeno de El Niño en Colombia encendió este jueves las alarmas en varias regiones del país, especialmente en aquellas donde se prevén reducciones significativas de lluvias, aumento de las temperaturas y un mayor riesgo de incendios forestales.
El anuncio fue realizado por el Gobierno Nacional y el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), que advirtieron que el fenómeno se consolidó antes de lo previsto y podría alcanzar una intensidad fuerte o incluso muy fuerte hacia finales de 2026. Las proyecciones indican que las condiciones secas podrían extenderse hasta comienzos de 2027.
De acuerdo con los análisis climáticos, las regiones Caribe, Andina y Pacífica figuran entre las zonas que podrían experimentar las mayores afectaciones debido a la disminución de las precipitaciones y al incremento sostenido de las temperaturas. Este panorama pone a Santander en el grupo de departamentos que deberán prepararse para enfrentar un periodo de mayor estrés hídrico.
La preocupación aumenta porque el departamento ya ha registrado en los últimos meses altas temperaturas y una reducción de lluvias en varios sectores. Expertos advierten que, de mantenerse esta tendencia, podrían presentarse disminuciones en los caudales de ríos y quebradas, afectaciones al abastecimiento de agua y dificultades para actividades agrícolas y ganaderas.
El IDEAM ha señalado que las lluvias en varias regiones del país han estado por debajo de los niveles históricos, situación que podría agravarse con la consolidación del fenómeno. Incluso, algunas estaciones meteorológicas han reportado temperaturas récord durante las últimas semanas, superando registros históricos en distintas zonas del territorio nacional.
Otro de los riesgos asociados es el aumento de incendios forestales. Las altas temperaturas, sumadas a la reducción de la humedad en los suelos y la vegetación, crean condiciones propicias para la propagación del fuego, especialmente en áreas rurales y montañosas.
Las autoridades nacionales han pedido a gobernaciones, alcaldías y organismos de gestión del riesgo fortalecer los planes de prevención, proteger las fuentes de agua y promover el uso responsable del recurso hídrico. Asimismo, se recomendó mantener vigilancia permanente sobre los pronósticos climáticos y activar medidas anticipadas para reducir posibles impactos sobre las comunidades.
Aunque junio aún presenta episodios de lluvia en algunas zonas del país, los expertos explican que la llegada de El Niño es un proceso gradual y que sus efectos más notorios suelen manifestarse durante los meses posteriores. Por ello, el segundo semestre de 2026 será determinante para evaluar la magnitud real de un fenómeno que ya comenzó y que podría convertirse en uno de los eventos climáticos más intensos de los últimos años.








