Las autoridades sanitarias de Santander encendieron las alarmas sobre el funcionamiento de centros estéticos que, presuntamente, estarían realizando procedimientos sin cumplir los requisitos legales y médicos exigidos. La advertencia surgió luego de conocerse el caso de una joven de 26 años que denunció complicaciones de salud tras someterse a varios tratamientos estéticos en Bucaramanga.
Se trata de María Fernanda Alfonso, quien aseguró haber acudido a un establecimiento atraída por promociones difundidas durante la celebración del Día de la Madre. Según relató, decidió practicarse procedimientos como rinomodelación, aumento de labios y definición de mentón, por los cuales habría pagado cerca de 1,7 millones de pesos.
De acuerdo con la denuncia conocida públicamente, días después de la intervención comenzó a presentar fuertes molestias físicas, inflamación y secreciones en nariz y boca, situación que la llevó a buscar atención médica adicional. La joven también manifestó que las afectaciones le han generado dificultades para alimentarse y alteraciones en su rutina diaria.
Uno de los aspectos que ahora es materia de revisión por parte de las autoridades tiene relación con la persona que habría realizado el procedimiento. Según las versiones conocidas, la intervención no habría sido practicada por un médico especialista, sino presuntamente por una auxiliar de enfermería.
Tras la difusión del caso, la Secretaría de Salud de Santander confirmó que durante 2026 se han impuesto siete medidas de sellamiento contra centros estéticos y spas por posibles irregularidades sanitarias y prácticas no autorizadas. Cuatro de esos establecimientos estarían ubicados en Bucaramanga.
El secretario de Salud departamental, Edwin Prada, explicó que algunas inspecciones evidenciaron fallas relacionadas con condiciones de bioseguridad, infraestructura y personal sin la capacitación requerida para adelantar este tipo de procedimientos. Las autoridades señalaron que las visitas de control continuarán en diferentes municipios del departamento, especialmente en establecimientos que operan en viviendas o apartamentos y que promocionan servicios estéticos a través de redes sociales.
Entretanto, el caso de María Fernanda Alfonso continúa generando reacciones entre usuarios y profesionales del sector salud, quienes insistieron en la importancia de verificar que los centros estéticos cuenten con habilitación oficial y personal certificado antes de acceder a cualquier procedimiento.







