Santander vibra en tensión electoral a semanas de los comicios presidenciales del 31 de mayo de 2026, con grupos armados ilegales acechando municipios clave, mientras el Registrador Nacional, Hernán Penagos, exige a la Fuerza Pública un escudo total contra intimidaciones y presiones al voto.
El Comité de Seguimiento Electoral local alerta: Barrancabermeja lidera con prioridad máxima por su historia de guerrillas, paramilitares y bandas en el Magdalena Medio, seguida de Puerto Parra, Simacota (Simacota Abajo), Coromoro y Charalá —zonas con violencia que ahuyenta votantes—. En el área metropolitana de Bucaramanga, 11 sectores de Piedecuesta y Girón registran riesgo moderado por economías ilícitas que amenazan la jornada.
Desde Bogotá, en la Escuela de Cadetes General Santander, Penagos urgió a comandantes: blindar mesas y puestos con presencia policial masiva, coordinar con delegados de la Registraduría para respuestas rápidas, y combatir desinformación que erosiona la confianza. Recordó las legislativas del 8 de marzo, donde despliegues unificados zeraron riesgos en el departamento, probando que la acción conjunta salva la democracia.
El Gobierno santandereano avisa que la calma post-marzo es frágil; se vienen sesiones extra del comité para reforzar. En Bucaramanga y alrededores, el voto no puede ser rehen de sombras: Penagos lo dejó claro, la legitimidad depende de urnas intocables.








