El ecosistema político colombiano ha transitado de la plaza pública a la dictadura del algoritmo. Según el reciente estudio de Jaime Andrés Wilches, investigador del Politécnico Grancolombiano, el éxito en las urnas ya no depende exclusivamente de los debates televisados, sino de la capacidad estratégica de los candidatos para conquistar TikTok. Esta investigación, que analizó la contienda presidencial de 2022, concluye que la plataforma ha transformado la conexión emocional con el electorado en el factor decisivo para alcanzar la victoria.
Los hallazgos destacan que los candidatos ganadores priorizaron narrativas emocionales sobre propuestas programáticas tradicionales. Durante la segunda vuelta, tanto Gustavo Petro como Rodolfo Hernández utilizaron TikTok para humanizar su imagen. Mientras Hernández se viralizaba imitando audios de tendencia, Petro lograba millones de visualizaciones con escenas cotidianas, como comer directamente de una olla. Estas acciones demuestran que la autenticidad percibida y el humor generan mayor identificación que un plan de gobierno estructurado.
El estudio también desmitifica la creencia de que TikTok es una herramienta exclusiva para jóvenes; el hecho de que el 63 % de sus usuarios supere los 25 años evidencia un alcance intergeneracional que obliga a reestructurar las estrategias de campaña. La simplicidad y portabilidad del mensaje en piezas de corta duración permiten que los candidatos se ubiquen en la cotidianidad del ciudadano, utilizando la música y las tendencias para catalizar sentimientos de frustración o esperanza.
De cara a las elecciones de 2026, la investigación advierte que nos encontramos ante una «geopolítica de las emociones», donde la gestión del afecto y la ansiedad social definirá el rumbo del país. El éxito futuro no dependerá de la saturación de contenidos, sino de la sintonía con las demandas ciudadanas viralizables, especialmente ante la inminente llegada de la inteligencia artificial a la creación de contenidos.
En definitiva, TikTok ha dejado de ser una herramienta de apoyo para convertirse en el escenario central donde se redefine la democracia colombiana a través de formatos ágiles, compactos y, fundamentalmente, emocionales.








