El presidente Gustavo Petro, se encuentra en el centro de dos investigaciones preliminares impulsadas por fiscalías federales de Estados Unidos, según reveló este viernes The New York Times. Las pesquisas, a cargo de distritos en Manhattan y Brooklyn, involucran a agentes de la DEA y el Departamento de Seguridad Nacional, y exploran supuestos vínculos entre el mandatario y redes internacionales de narcotráfico.
Los focos de atención incluyen posibles encuentros con líderes del crimen organizado y la hipótesis de que fondos ilícitos hayan influido en la campaña presidencial de Petro en 2022. Aunque las indagaciones están en fase inicial –sin cargos formales ni pruebas concluyentes–, generan interrogantes en un momento de tensiones diplomáticas entre Bogotá y Washington.
El informe, firmado por periodistas de renombre como Nicole Hong y Jonah E. Bromwich, destaca que no hay indicios de órdenes directas desde la Casa Blanca. Sin embargo, el expresidente Donald Trump, crítico acérrimo de Petro, podría aprovechar estas novedades para presionar a Colombia, un aliado clave en la lucha antidrogas. El contexto regional se complica con la reciente detención de Nicolás Maduro en Caracas por cargos similares, lo que sugiere una ofensiva más amplia contra líderes vinculados al narco.
Petro ha rechazado categóricamente cualquier conexión criminal, resaltando logros como la reducción de cultivos de coca y operativos contra grupos armados. Escándalos locales, como las confesiones de su hijo Nicolás sobre donaciones irregulares a la campaña, persisten como ruido de fondo, pero no han derivado en acciones penales contra él.
La relación bilateral ha mejorado recientemente, con reuniones en Washington y llamados «históricos», tras episodios de roces arancelarios. Con elecciones colombianas en el horizonte y el fin del mandato de Petro en 2026, el timing de estas filtraciones evoca casos previos, como el de Juan Orlando Hernández en Honduras, donde EE.UU. actuó al cierre de un gobierno.
Por ahora, las investigaciones permanecen abiertas, en un delicado equilibrio entre justicia, política y diplomacia.








