La sede política del candidato a la Alcaldía de Bucaramanga, Carlos Bueno, fue blanco de un ataque vandálico la noche del lunes festivo 17 de noviembre. El hecho, perpetrado por dos hombres en motocicleta, dejó daños materiales que ascienden a casi $10 millones y ha generado preocupación en medio del proceso electoral atípico que vive la ciudad.
Según el reporte preliminar entregado por el equipo de campaña, el ataque ocurrió minutos antes de la medianoche en la sede ubicada en la carrera 38 con calle 52, barrio Cabecera del Llano. Los agresores lanzaron objetos contundentes contra los ventanales de la fachada, rompiendo vidrios y afectando la estructura del inmueble.
Carlos Bueno, exdirector de Tránsito y actual aspirante respaldado por el partido Colombia Justa Libres, denunció el hecho a través de sus redes sociales, donde compartió videos que muestran los destrozos. “Este tipo de ataques no nos van a detener. Seguiremos trabajando por una Bucaramanga más justa y segura”, expresó el candidato.
El general William Quintero, comandante de la Policía Metropolitana, rechazó lo sucedido y confirmó que un grupo especializado ya adelanta las investigaciones para identificar a los responsables.
Este hecho no solo representa una agresión contra una sede política, sino una alerta sobre el clima de intolerancia que puede empañar el proceso democrático. Las autoridades y la ciudadanía están llamadas a rechazar toda forma de violencia y a garantizar que las elecciones del próximo 14 de diciembre se desarrollen en un ambiente de respeto, pluralidad y garantías para todos los actores.
Este atentado exige una respuesta inmediata y contundente. Es urgente activar todos los mecanismos disponibles —cámaras de seguridad, patrullajes preventivos, monitoreo ciudadano— para identificar a los responsables y garantizar justicia. Además, se deben fortalecer las medidas de protección en todas las sedes políticas, sin distinción de partido, porque Colombia no puede volver a los años 90, cuando la violencia política apagó voces, sembró miedo y fracturó la democracia. Hoy, más que nunca, cuidar el proceso electoral es cuidar la vida, la pluralidad y el derecho a construir país desde la diferencia.








