El uso de paracetamol durante el embarazo, considerado por años como una opción segura para aliviar el dolor y la fiebre, podría estar vinculado a un mayor riesgo de autismo y TDAH en los niños. Así lo sugiere una reciente investigación internacional en la que participa el médico santandereano Diddier Giovanny Prada Ortega, egresado de la Universidad Industrial de Santander (UIS), promoción 2001.
El estudio, publicado en la revista BMC Environmental Health, revisó 46 investigaciones realizadas en distintos países, con datos de más de 100.000 madres e hijos. Los resultados apuntan a una posible relación entre el consumo prenatal de paracetamol y el desarrollo de trastornos neurológicos como el autismo y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
Un santandereano en la ciencia global
El Dr. Prada, quien además es doctor en Ciencias Biomédicas por la UNAM y realizó estudios postdoctorales en Harvard, forma parte del equipo de la Facultad de Medicina Icahn del hospital Mount Sinai, en Nueva York. Desde allí, junto a otros investigadores, aplicó una metodología rigurosa para analizar la calidad de los estudios disponibles y detectar posibles sesgos.
“Los estudios más sólidos tienden a mostrar una relación entre el uso de paracetamol durante el embarazo y el aumento del riesgo de autismo y TDAH. Aunque el riesgo es pequeño, el uso tan extendido de este medicamento hace que el impacto potencial en salud pública sea significativo”, explicó el Dr. Prada.
¿Qué podría estar pasando en el cuerpo?
El artículo también explora cómo el paracetamol podría afectar el desarrollo del cerebro fetal. Se plantea que este medicamento puede atravesar la placenta y generar estrés oxidativo, alterar el equilibrio hormonal o provocar cambios epigenéticos, es decir, modificaciones en cómo se expresan los genes.
Precaución, no alarma
Aunque el estudio no confirma una relación directa de causa y efecto, sí invita a revisar las prácticas clínicas actuales. Los investigadores recomiendan que el uso de paracetamol durante el embarazo se haga con precaución y siempre bajo supervisión médica. También sugieren avanzar en estudios más precisos, que incluyan formas directas de medir la exposición, como el análisis del meconio (las primeras heces del bebé).
“El dolor o la fiebre no tratados también pueden afectar al bebé. Por eso, es fundamental que las mujeres embarazadas consulten con su médico antes de tomar decisiones. Hay que buscar juntos la opción más segura”, enfatizó el Dr. Prada.
Orgullo UIS
El investigador reconoce que su formación en la UIS, con docentes de alto nivel y acceso a educación pública de calidad, fue clave para despertar su vocación científica. “Desde pregrado tuve la oportunidad de publicar y aprender de grandes mentores. Eso marcó mi camino”, concluyó.








