La controversia crece en el municipio de Floridablanca, Santander, tras el despido de 17 trabajadores del Hospital San Juan de Dios, una decisión que ha generado preocupación entre sindicatos, pacientes y autoridades laborales. Según denuncias de la organización sindical SUNET, entre los desvinculados figuran madres cabeza de hogar, empleados con incapacidades médicas y trabajadores con más de 15 años de trayectoria, sin antecedentes disciplinarios.
Los despidos se dieron en áreas clave para el funcionamiento administrativo del centro asistencial: secretarías, tesorería, atención al usuario, sistemas y almacén. Uno de los casos más sensibles es el de una trabajadora con 18 años de servicio, madre de dos hijos con discapacidad visual, cuya desvinculación ha sido calificada como un golpe a la dignidad laboral.
La presidenta sindical Mary Flórez Moreno cuestionó la permanencia de asesores contratados por la actual administración con salarios que superan los cinco millones de pesos, mientras se eliminan cargos de menor remuneración. “Se despidió personal que gana un salario mínimo, gente vital para la atención”, afirmó.
Desde la gerencia del hospital, encabezada por Mónica Barrios, no se ha emitido una justificación pública detallada. Sin embargo, SUNET señala que los despidos se enmarcan en un supuesto proceso de saneamiento administrativo que, en la práctica, estaría afectando a los trabajadores más vulnerables. La permanencia de 11 asesores jurídicos en la nómina ha sido duramente criticada por el sindicato, que considera que el hospital parece operar más como un despacho legal que como un centro de salud.
La situación ya ha sido puesta en conocimiento del Ministerio del Trabajo, la Procuraduría, la Contraloría y la Gobernación de Santander. Las centrales obreras han expresado su respaldo a los trabajadores despedidos y se prepara una jornada de protesta para exigir garantías laborales y transparencia en los procesos de desvinculación.








