La empresa ISAGEN realizó este sábado 23 de agosto, a partir de las 2:00 p.m., la apertura controlada de las compuertas del embalse Topocoro, ubicado en el departamento de Santander. La medida fue tomada ante el aumento crítico del nivel del agua, producto de las intensas lluvias que han afectado la región durante las últimas semanas.
El desembalse, que se ejecutó de forma intermitente y bajo protocolos de seguridad, ha generado crecientes súbitas en el río Sogamoso, provocando emergencias en varios municipios ribereños. Según reportes de organismos de socorro, el municipio de Galán quedó incomunicado por el colapso de vías terciarias, mientras que comunidades en Betulia, Zapatoca y San Vicente de Chucurí reportan inundaciones en cultivos, afectación de viviendas y desplazamiento de ganado.
Las autoridades locales han declarado la alerta amarilla en al menos cinco municipios, y se activaron los Consejos Municipales de Gestión del Riesgo para coordinar evacuaciones preventivas y asistencia humanitaria. ISAGEN reiteró su llamado a la población para evitar actividades en el cauce del río, evacuar zonas bajas y seguir las recomendaciones del Plan de Acción Durante Emergencias y Contingencias (PADEC).
El desembalse coincide con trabajos de mantenimiento mayor en la Unidad 3 de la Central Hidroeléctrica Sogamoso, lo que ha limitado temporalmente la generación de energía en esa unidad. No obstante, la operación general se mantiene con normalidad mediante las unidades 1 y 2.
“Nosotros vivimos del río, pero cada vez que abren esas compuertas es como si nos lo quitaran por completo”, lamenta Rodolfo Laiton, pescador artesanal de Betulia con más de cinco décadas de experiencia. “Antes uno salía en canoa y volvía con pescado para toda la semana. Ahora, con el agua revuelta y los peces espantados, apenas si se sacan veinte. Y eso cuando hay suerte”. Como él, decenas de familias ribereñas han visto afectadas sus actividades de pesca y agricultura tras el desembalse del embalse Topocoro. En sectores como Llanito, La Playa y Puente La Paz, los habitantes reportan pérdida de cultivos, desplazamiento de animales y temor por nuevas crecientes. “No pedimos que no lo hagan, solo que nos avisen con tiempo y nos ayuden a proteger lo poco que nos queda”, agrega María del Carmen Rueda, lideresa comunitaria de Zapatoca.








