Más de una semana después del incendio que arrasó con decenas de viviendas en el asentamiento humano 12 de Octubre, 58 familias continúan pernoctando en pequeñas carpas improvisadas, enfrentando condiciones precarias y sin una solución clara a la vista. La emergencia, ocurrida el pasado 11 de diciembre, dejó a más de 180 personas sin hogar y con pérdidas materiales irreparables.
Aunque la Alcaldía de Bucaramanga realizó una jornada de entrega de ayudas humanitarias —incluyendo kits de aseo, cocina y mercados—, las víctimas insisten en que estas medidas son apenas paliativas frente a la magnitud de la tragedia. La mayoría de los afectados no cuenta con un lugar digno donde dormir, y muchos niños y adultos mayores están expuestos al sol, la lluvia y la inseguridad.
Durante la visita al sector, del alcalde de Bucaramanga, Cristian Portilla, confirmó la atención a las 58 familias afectadas, pero no se anunciaron soluciones concretas de reubicación, reconstrucción o subsidios de vivienda. La comunidad exige respuestas claras y un plan de acción que les permita recuperar su estabilidad y dignidad.
Mientras tanto, las carpas siguen siendo el único refugio para decenas de personas que lo perdieron todo. La incertidumbre crece con cada día que pasa sin que se definan medidas estructurales para atender esta emergencia social.








