En un reciente circuito de operativos articulados entre la Alcaldía de Bucaramanga y las autoridades policiales y militares, más de diez personas fueron sancionadas por infracciones de tránsito y comportamientos contrarios a la convivencia en distintos sectores de la ciudad. Los controles se concentraron en barrios como La Concordia, Real de Minas y el Centro, donde se practicaron requisas, verificación de antecedentes y registros a vehículos y motocicletas.
Las sanciones se impusieron principalmente por porte ilegal de armas blancas, tenencia de sustancias psicoactivas y documentación vehicular vencida, conforme a la Ley 1801 de 2016 y el Código Nacional de Tránsito. Según la administración municipal, en lo corrido de 2026 se han ejecutado más de 20 operativos de control orientados a mejorar la seguridad, la movilidad y la convivencia en Bucaramanga.
El alcalde Cristian Portilla reiteró que la presencia institucional en las calles es un eje central de su política de seguridad y que los operativos sorpresa se mantendrán en puntos críticos de la ciudad. El mandatario insistió en que los delincuentes suelen camuflarse entre los ciudadanos, utilizando motocicletas hurtadas y armas de fuego, razón por la cual se seguirá actuando con controles imprevistos en articulación con Policía, Ejército, Policía Militar y Migración.
Portilla ha señalado en otros escenarios que la seguridad es una prioridad de gobierno y que las decisiones se tomarán con enfoque técnico, coordinación interinstitucional y énfasis en la prevención del delito y la protección de la vida. En esa línea, la Alcaldía asegura que los controles buscan no solo sancionar a infractores, sino también promover una cultura de respeto por la autoridad, las normas de tránsito y el espacio público.
El secretario del Interior, Alfonso Pinto, explicó que estos circuitos se planean en puntos neurálgicos y en horarios de alta afluencia, con el fin de impactar zonas donde se concentra el flujo vehicular y peatonal. Indicó que los operativos combinan acciones de requisa, verificación de documentos y control al porte de armas y estupefacientes, como parte de una estrategia integral de seguridad ciudadana.
Pinto asumió la cartera del Interior con la misión explícita de fortalecer la seguridad de la ciudad, en coordinación con la fuerza pública y otras entidades del orden nacional. Desde esta dependencia se articula además la aplicación de la Ley 1801 de 2016 y otros instrumentos policivos orientados a recuperar entornos afectados por la informalidad, el consumo de sustancias y la ocupación indebida del espacio público.
Los recientes operativos se inscriben en un plan más amplio de intervenciones en barrios, asentamientos humanos y corredores viales críticos, donde se busca prevenir delitos de alto impacto como el hurto y la extorsión. En paralelo, la Gobernación de Santander y la Policía Metropolitana han anunciado despliegues especiales con más de 3.000 uniformados para intervenir microterritorios priorizados y reforzar la presencia institucional.
En algunos casos, las labores investigativas han incluido el análisis de cientos de horas de video y el uso de cámaras de seguridad públicas y privadas para desarticular estructuras dedicadas a la extorsión y otros delitos que afectan al comercio local. Con esta combinación de control en calle, inteligencia y trabajo conjunto con la ciudadanía, las autoridades buscan mejorar la percepción de seguridad y responder a las demandas de los bumangueses que piden más autoridad, orden y vigilancia permanente en sus barrios.








