El principal centro asistencial de Santander, el Hospital Universitario de Santander (HUS), emitió este miércoles una alerta crítica por el colapso total de sus urgencias para adultos, que superan el 180% de su capacidad instalada con cerca de 210 pacientes atendidos en un espacio diseñado para solo 116 camas. La situación ha encendido todas las alarmas en el departamento, obligando a declarar alerta roja y exponiendo graves riesgos en la atención médica, los tiempos de respuesta y la seguridad tanto de pacientes como del personal.
Directivas del HUS revelaron que el flujo constante de pacientes, impulsado principalmente por remisiones masivas desde otras instituciones de salud en Santander, ha desbordado sus límites operativos, generando hacinamiento extremo que afecta la comodidad de los usuarios y eleva peligros en el servicio. «Estamos recibiendo traslados sin verificación previa de disponibilidad de camas, lo que complica aún más nuestra capacidad de respuesta», advirtieron desde la institución, que ya no puede absorber más demanda sin comprometer la calidad asistencial.
Ante este panorama desolador, el hospital hizo un llamado urgente al Centro Regulador de Urgencias y Emergencias (CRUE) y a la red hospitalaria departamental para que no autoricen nuevos traslados sin confirmar plazas disponibles, exigiendo un trabajo articulado que priorice la distribución equitativa de pacientes. Esta medida busca evitar traslados innecesarios y fortalecer la coordinación interinstitucional, mientras la presión en urgencias se mantiene en niveles críticos y amenaza con extenderse a otras áreas.
El colapso actual se suma a un patrón recurrente de sobrecarga en el HUS, que en marzo de 2026 registró 168% en adultos, 167% en ginecoobstetricia y 178% en pediatría, y en febrero superó el 140%, aunque episodios previos en 2025 fueron superados tras intervenciones similares. La entidad recomienda a la ciudadanía acudir a centros de primer nivel en municipios como Floridablanca, Girón o Piedecuesta, o a IPS de sus aseguradoras para casos no críticos, reservando el HUS para alta complejidad.
La crisis subraya la vulnerabilidad del sistema de salud santandereano ante picos de demanda, demandando acciones inmediatas de las autoridades para prevenir un desastre mayor en la atención oportuna y segura.








