Los cinco niños y una joven de 18 años que permanecieron escondidos en la selva de Cartagena del Chairá, en el Caquetá, fueron rescatados en perfecto estado de salud por tropas del Ejército Nacional en una operación nocturna que se prolongó durante la madrugada del martes 31 de marzo. Los menores —dos niños de 15 y 16 años y tres niñas de 3, 6 y 12— fueron localizados en zona rural de la vereda La Ilusión, en plena selva, después de varios días en los que se escondieron para evitar ser reclutados por disidencias de las Farc al mando de alias “Calarcá”.
El operativo se activó tras la denuncia del gobernador del Caquetá, Luis Francisco Ruiz Aguilar, quien alertó de la desaparición de cinco menores y de una joven en territorio selvático. La información clave llegó de sus propios padres, quienes fueron secuestrados por la estructura criminal “Rodrigo Cadete”, liderada por alias “Urías Perdomo” y alias “La Morocha”, y permanecieron once días en poder de los disidentes antes de lograr escapar. Al llegar al puesto de control del Ejército en Peñas Coloradas, los padres señalaron la zona donde habían internado a sus hijos en la manigua, para protegerlos de amenazas de reclutamiento forzado.
Las tropas de la Sexta División del Ejército, con apoyo de la Fuerza Aeroespacial de Colombia, entraron en la selva, recorrieron la zona señalada y lograron dar con los menores en condiciones de extrema vulnerabilidad pero con buena salud física. Los militares les brindaron atención médica inmediata, alimentos y protección y, en menos de 24 horas, fueron evacuados en helicóptero desde la zona selvática hasta la ciudad de Florencia. En la capital caqueteña, los niños y la joven fueron trasladados a un centro asistencial, donde se encuentran estabilizados y sometidos a valoración médica y psicosocial mientras se prepara su reencuentro con sus padres.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, calificó el rescate como un operativo “preciso y humanitario” y reiteró que la prioridad de las fuerzas armadas es preservar la vida de la población civil, especialmente la de menores. Sánchez, quien también dirigió hace dos años la “Operación Esperanza” en el Guaviare, subrayó que atacar sistemáticamente a la población campesina y a los niños se convierte en un crimen de lesa humanidad. Por su parte, el Comandante General de las Fuerzas Militares, general Hugo Alejandro López Barreto, reconoció la labor de militares y policías que, en medio de climas adversos y presencia de grupos armados ilegales, lograron ejecutar la misión con éxito y sin víctimas.
El caso vuelve a poner en evidencia la presión que viven familias en zonas de frontera y selva, donde la presencia de disidencias obliga a internar a menores en la manigua para evitar su captura. La historia de estos niños, que lograron sobrevivir días escondidos solo para salvar su vida, refuerza la necesidad de una mayor presencia estatal, de programas de protección a la infancia y de políticas de prevención del reclutamiento forzado en regiones apartadas del país.








