La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias «El Mencho», máximo líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), desató una ola de violencia sin precedentes en México, con narcobloqueos, incendios y tiroteos que paralizan ciudades clave tras su abatimiento en un operativo binacional en la sierra de Jalisco.
El detonante: represalias del CJNG contra autoridades por la captura del capo, presionada por EE.UU. en su lucha contra el fentanilo; sicarios incendiaron vehículos, comercios y autobuses, suspendieron clases, transporte público y eventos como el concierto de Kali Uchis en Guadalajara, activando «código rojo» nacional.
Jalisco lidera la crisis con epicentro en Guadalajara y Puerto Vallarta —donde cancelaron vuelos y colapsó el turismo—, extendiéndose a Tapalpa; otros focos incluyen Michoacán (4 abatidos), Colima, Guanajuato, Aguascalientes, Nayarit, Tamaulipas, Veracruz, Puebla, Querétaro, Estado de México, Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Zacatecas. Saldo: 7 sicarios muertos en Jalisco, 25 agentes de Guardia Nacional caídos en emboscadas, 22 detenidos y decenas de bloqueos viales.
La presidenta Claudia Sheinbaum y Omar García Harfuch movilizaron tropas y helicópteros, pero expertos advierten de guerra por el vacío de poder en el CJNG, el cártel más poderoso del país.
Países como EE.UU., Canadá y Colombia urgen evitar viajes no esenciales, mientras México, sede del Mundial 2026, enfrenta su peor crisis de seguridad en años.








