Kevin Arley Acosta Pico, un niño de 7 años con hemofilia A severa de Palestina (Huila), falleció el 13 de febrero en la UCI del Hospital La Misericordia de Bogotá, tras dos meses sin recibir su medicamento esencial Emicizumab, que previene hemorragias y debe aplicarse cada 28 días —su última dosis fue el 12 de diciembre. Su madre, Yudy Katherine Pico, denunció demoras de la Nueva EPS en la entrega del fármaco y en autorizar traslados médicos, pese a múltiples reclamos desde diciembre; el niño sufrió una caída en bicicleta que agravó su condición crítica por la falta de tratamiento profiláctico. Este caso ilustra la tragedia cotidiana en Colombia, donde miles de pacientes crónicos enfrentan desabastecimientos en EPS intervenidas, incumpliendo resoluciones como la 0123 de 2015 que obliga acceso oportuno a terapias para hemofilia.
En el Consejo de Ministros del 16 de febrero, el presidente Gustavo Petro atribuyó la muerte a la caída en bicicleta y embargos por $2 billones a la EPS, insistiendo en que fondos existen pero se «represan»; el ministro de Salud, Guillermo Jaramillo, confirmó pagos anticipados a EPS (régimen subsidiado en primera semana de febrero) y aguardó autopsia para esclarecer causas, rechazando excusas financieras. La Sociedad Colombiana de Pediatría lamentó el deceso, exigió investigación profunda y alertó sobre vulnerabilidad de menores con enfermedades huérfanas en un sistema deteriorado por crisis financieras. La Defensoría del Pueblo señaló fallas en entrega de medicamentos y pidió priorizar pacientes sobre debates políticos.
Yudy Katherine Pico, madre del menor, rechazó las declaraciones oficiales: «El niño murió por falta de un medicamento que no se le puso a tiempo, cuando debía ser, no por una caída», enfatizando negligencia del sistema pese a pagos confirmados. Mientras Nueva EPS guarda silencio oficial, familiares de otros hemofílicos reportan interrupciones similares, reavivando críticas a la intervención gubernamental de la entidad que atiende 11,7 millones.
El caso ha desatado indignación nacional, organizaciones como la Fundación Hemofilia Colombia exigen auditorías urgentes a Nueva EPS y un fondo nacional para medicamentos huérfanos, recordando que 1.500 hemofílicos dependen de suministros oportunos. Esta tragedia urge una reforma integral para blindar el acceso a tratamientos vitales y evitar más muertes evitables en el sistema de salud.
El sepelio de Kevin se realizó el pasado 16 de febrero en Charalá (Santander), con una misa en la Parroquia Nuestra Señora de Monguí, donde la comunidad se congregó con camisas y globos blancos en un adiós emotivo marcado por lágrimas y llamados a la justicia. La familia enfrentó demoras en Medicina Legal para recuperar el cuerpo —que permaneció tres días—, retrasando el traslado desde Bogotá, lo que generó más indignación y apoyo de organizaciones como Pacientes Colombia.
«Nos quedamos con sus abrazos y recuerdos», expresó Yudy Pico ante el féretro, reiterando su exigencia de investigación.








