La Junta Directiva del Banco de la República decidió por mayoría aumentar en 100 puntos básicos (1 punto porcentual) la tasa de interés de política monetaria, que pasa de 9,25% a 10,25%, en un intento por contener el repunte de la inflación y mantener la estabilidad macroeconómica del país.
Según las minutas oficiales, la decisión busca evitar un “desanclaje de las expectativas de inflación” en un contexto de mayor presión de la demanda interna, déficit en cuenta corriente y deterioro de las finanzas públicas. El equipo técnico del emisor estima que la economía colombiana creció 2,9% en 2025, impulsada principalmente por el consumo privado y público.
La inflación total cerró diciembre en 5,10%, apenas inferior a la de 2024 (5,20%), mientras que la inflación básica —que excluye alimentos y regulados— subió a 5,02%, mostrando señales de persistencia pese a la política monetaria restrictiva.
Los analistas y los mercados financieros elevaron sus expectativas de inflación: de 4,6% a 6,4% para 2026 y de 3,8% a 4,8% para 2027, según la encuesta de enero del Banco de la República. Esta tendencia, sumada al aumento del salario mínimo en más del 23%, fue uno de los factores que llevó a la mayoría de la Junta a respaldar un incremento agresivo de los tipos de interés.
“Es una decisión exigente para la economía, pero necesaria para preservar la credibilidad del Banco de la República y garantizar que la inflación retorne a su meta”, señaló el grupo mayoritario, que advirtió que el ajuste podría marcar el inicio de un nuevo ciclo de política monetaria restrictiva.
No todos los miembros compartieron la medida. Dos directores votaron por reducir la tasa en 50 puntos básicos, argumentando que los recientes aumentos de precios obedecen a choques de oferta —como los alimentos y los servicios públicos— sobre los cuales la política monetaria tiene poco efecto. Otro miembro, por su parte, propuso mantener la tasa sin cambios, apoyado en la mejora de la demanda interna y la recuperación del crédito.
El informe también destaca un cambio estructural en la economía: menor dependencia del sector minero-energético y mayores exportaciones manufactureras, agropecuarias y de servicios. Sin embargo, el déficit en cuenta corriente se amplió a 2,4% del PIB en 2025, lo que refleja un desbalance entre la demanda y la producción nacional.
El banco central señaló que las decisiones futuras dependerán de la evolución de la inflación, el comportamiento de la economía y las condiciones externas, aún afectadas por la incertidumbre geopolítica y comercial.








