La Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CDMB) recibió un reconocimiento por parte de Centroabastos por la ejecución de una obra de protección en el Río de Oro que transforma la relación entre el agua, la infraestructura y la vida cotidiana en el área metropolitana de Bucaramanga. Se trata de un sistema de muros de gaviones, espigones y anclajes que reduce el riesgo de inundaciones, protege miles de empleos y fortalece la seguridad alimentaria de Santander.
La intervención, que alcanza un 98 % de avance, comprende 820 metros lineales de muro de protección, 32 espigones, 16 mil metros cúbicos de gaviones y 95 anclajes. Su objetivo: evitar que se repita la tragedia de 2005, cuando el desbordamiento del río dejó pérdidas humanas y paralizó el corazón logístico del nororiente colombiano.
“Este reconocimiento no es un gesto simbólico. Es el resultado de seis años de trabajo continuo, de decisiones técnicas complejas y de una visión de largo plazo”, afirmó Juan Carlos Reyes Nova, director general de la CDMB, al recibir el homenaje. “Me siento orgulloso de que la gente reconozca a la entidad y el impacto de lo que hacemos”.
La obra beneficia directamente a Centroabastos, Almagrario, la zona industrial de Chimitá y comunidades vulnerables como el asentamiento José Antonio Galán, pero su alcance es regional: más de dos millones de santandereanos dependen, muchas veces sin saberlo, del funcionamiento ininterrumpido de esta central de abastos.
“Estamos garantizando la continuidad de la seguridad alimentaria en el departamento”, señaló Ricardo Andrés Arteaga Cuadros, gerente jurídico y operativo de Centroabastos. “Esta obra nos da tranquilidad a más de 10 mil trabajadores y a miles de familias que viven en la zona”.
El proyecto fue ejecutado por el Consorcio Cauce, que enfrentó lluvias intensas y desafíos técnicos propios de una obra hidráulica de esta magnitud. “Todo el trabajo se hizo sobre el cuerpo de agua, lo que incrementó la complejidad, pero también el impacto positivo”, explicó Diego Antonio López Santamaría, presidente de obra.
Más allá de la infraestructura, la CDMB plantea esta intervención como una apuesta por la resiliencia. “Esto no es solo cemento. Es protección de la fuente hídrica, seguridad alimentaria y dignidad para las futuras generaciones”, recalcó Reyes Nova.
Hoy, el Río de Oro sigue su curso, pero ya no amenaza como antes. La memoria del desastre de 2005 no se borra, pero se honra con acciones concretas. Esta obra es un legado que transforma el miedo en prevención, y el riesgo en oportunidad.








