Bucaramanga, sector Las Pilas. Una tragedia de fuego y desesperación sacude al asentamiento humano 12 de Octubre Bajo, donde un incendio de grandes proporciones arrasó con al menos 50 viviendas en cuestión de minutos. Las llamas, avivadas por el material liviano de las construcciones y la explosión de varias pipetas de gas, convirtieron la madrugada en una pesadilla para decenas de familias.
“¡Sálvese quien pueda!”, gritaban los vecinos mientras cargaban niños, adultos mayores y lo poco que alcanzaron a rescatar. El humo cubría el cielo y el miedo se propagaba tan rápido como el fuego. Aunque el Cuerpo de Bomberos de Bucaramanga llegó al lugar, los habitantes aseguran que los recursos fueron insuficientes para contener la emergencia.
Según versiones preliminares, una colilla de cigarrillo mal apagada habría iniciado el fuego. La chispa, sumada a las condiciones precarias del asentamiento, bastó para desatar el desastre. A esta hora, se reportan personas con quemaduras y múltiples familias damnificadas, aunque aún no hay un balance oficial de heridos.
En medio del caos, la comunidad se organizó como pudo: baldes de agua, gritos de auxilio, cadenas humanas. La emergencia no solo dejó cenizas, sino también una pregunta urgente: ¿quién responde por la seguridad de quienes viven en la informalidad?
Llamado a la acción: Se necesitan con urgencia colchonetas, alimentos, ropa y atención médica. Las autoridades locales y organizaciones solidarias ya coordinan puntos de acopio. La ciudadanía puede sumarse con donaciones o difundiendo esta alerta.








