El poder no es absoluto: cuando los límites legales se conviePor estos días, en Santander, se ha vuelto evidente una verdad que muchos mandatarios prefieren ignorar: el poder tiene límites. Y no, no son límites simbólicos ni decorativos. Son legales, constitucionales y éticos. Son los que impiden que el ejercicio del cargo se convierta en un ejercicio de voluntad personal.
La reciente investigación de la Procuraduría contra el gobernador de Santander y el alcalde encargado de Girón pone sobre la mesa un debate urgente: ¿hasta dónde puede llegar un mandatario en su afán de controlar, decidir y permanecer? ¿Cuándo el uso de la autoridad se convierte en abuso?
La tutela que ordenó el reintegro de un funcionario despedido arbitrariamente —pese a tener fuero de paternidad— no solo confirma que hubo una vulneración de derechos. También revela que las decisiones tomadas desde el poder no siempre están amparadas por la ley, aunque se presenten como tales. El fallo judicial no es una simple corrección administrativa: es una advertencia sobre el uso caprichoso del poder público.
Más preocupante aún es el contexto en el que se expide el decreto de elecciones atípicas en Girón, firmado no por el gobernador titular, sino por un encargado. ¿Por qué no firmó Juvenal Díaz? ¿Qué circunstancias políticas o administrativas lo impidieron? ¿Y qué implicaciones tiene esto para la legitimidad del proceso electoral?
Cuando los líderes se aferran al poder, suelen creer que pueden sortear las normas, reinterpretarlas o ignorarlas. Pero el Estado de Derecho no es negociable. Las leyes no están hechas para incomodar al gobernante, sino para proteger al ciudadano. Y cuando el poder se ejerce sin límites, lo que se erosiona no es solo la legalidad, sino la confianza pública.
Girón merece un proceso electoral transparente, libre de sombras y de intereses personales. Y Santander necesita gobernantes que entiendan que el poder no es propiedad, sino responsabilidad. Porque al final, el verdadero liderazgo no se mide por cuánto se controla, sino por cuánto se respeta.








