En un esfuerzo por enfrentar una de las problemáticas más sensibles del territorio, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y la ESE Hospital Universitario de Santander (HUS) firmaron hoy un convenio estratégico para prevenir y atender la desnutrición infantil en el departamento. La inversión supera los 4 mil millones de pesos y beneficiará a 27 municipios priorizados, con acciones clínicas, educativas y comunitarias.
El acuerdo contempla la creación de huertas caseras, entrega de mercados nutricionales, impulso a compras locales y acompañamiento integral a familias en situación de vulnerabilidad. Además, se fortalecerán los procesos de recuperación nutricional en niños menores de cinco años, con énfasis en zonas rurales y periurbanas.
“Esta alianza marca un paso decisivo para abordar la desnutrición de manera integral, llegando no solo a los niños en recuperación clínica, sino también a sus familias y comunidades con programas de autoconsumo y seguridad alimentaria”, afirmó el gerente del HUS, Ricardo Hoyos.
Contexto: una realidad que exige acción
Aunque Santander no figura entre los departamentos más críticos del país, la situación sigue siendo alarmante. Según el Observatorio de Nutrición Infantil de Abaco, entre enero y agosto de 2024 se reportaron 486 casos de desnutrición aguda en menores de cinco años en el departamento, y tres muertes asociadas a esta condición. Además, el 27,3 % de la población santandereana (más de 650 mil personas) no consume los nutrientes necesarios para llevar una vida saludable.
Los municipios con mayor incidencia de desnutrición infantil incluyen zonas rurales con difícil acceso a servicios de salud y alimentación adecuada. Aunque el boletín oficial no especifica cuáles serán los 27 municipios beneficiados, se espera que la intervención priorice territorios con mayor prevalencia de casos y menor cobertura institucional.
Más que cifras: una apuesta por la vida
Este convenio no solo representa una inversión económica, sino una apuesta por la dignidad y el bienestar de la infancia santandereana. Al integrar estrategias de autoconsumo, educación alimentaria y fortalecimiento comunitario, se busca transformar el abordaje de la desnutrición desde sus raíces estructurales.
Con esta iniciativa, Santander ratifica su compromiso con la salud pública, la equidad territorial y la protección de sus niñas y niños. La lucha contra la desnutrición no se mide solo en indicadores, sino en la capacidad de garantizar que cada niño crezca con el alimento, el afecto y las oportunidades que merece.








