Las autoridades desmantelaron un matadero ilegal donde se sacrificaban caballos y burros en condiciones insalubres para vender su carne como si fuera de res. El operativo se realizó en el barrio Girardot de Bucaramanga, tras denuncias de la comunidad que alertaron sobre malos olores y ruidos extraños provenientes del lugar.
El centro operaba sin ningún tipo de control sanitario ni permiso legal. La carne era transportada sin refrigeración, en vehículos no autorizados, lo que representa un grave riesgo para la salud pública.
Durante la intervención se rescataron nueve equinos en estado de abandono y desnutrición. Las autoridades ambientales y judiciales iniciaron un proceso por maltrato animal, mientras se investiga la red de comercialización y destino final de la carne.
Para proteger su salud y la de su familia, los consumidores deben adquirir productos cárnicos únicamente en famas autorizadas, plazas de mercado verificadas o almacenes de cadena reconocidos. Estos puntos de venta cumplen con controles sanitarios, trazabilidad y refrigeración adecuados, lo que evita ser engañados con carne adulterada o en condiciones insalubres. Comprar en lugares informales o sin verificación puede representar un grave riesgo, especialmente ante la existencia de centros clandestinos como el desmantelado en Bucaramanga.








